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jueves, 3 de enero de 2013

CORREDORES SOLITARIOS: GENESIS

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.


Así es mas o menos como yo veo la creación de los corredores solitarios solo que no fue dios sino Alberto Cordero y su proyecto de las 12 MM para AODI las que nos hicieron ver la luz a unos cuantos  corredores novatos que corrían solos entre el caos y la confusión y fueron esas medias maratones donde se hizo la luz.
En esas medias nos conocimos muchos de los que ahora salimos a correr como buenos amigos todos y cada uno de los días del año, sin embargo aun no éramos conscientes de lo que ya había comenzado a fraguarse. No fue hasta el  día 11 de junio cuando la cosa comenzó a tomar forma, ese día se celebraba el serragrossa trail y acudimos bastantes de los que meses atrás nos habíamos conocido en las medias maratones de AODI y no nos habíamos vuelto a ver. Tras la carrera intercambio de correos, teléfonos y facebooks hicieron el resto, fue todo como muy natural como si tuviera que pasar, salir a correr y saludar a alguien que corría solo y con el que habías compartido un ratito en alguna carrerita se convirtió en habitual al igual que invitarle a formar parte del grupo.


Durante el verano la cosa fue creciendo, los baños en la calita al amanecer y las salidas montañeras los fines de semana fueron haciendo crecer el grupo hasta el día de hoy en que ya superamos los 50 miembros, o como me gusta llamarnos a mi, frikirunners.
 



Como definición del grupo creo que lo mejor que se puede decir es que es indefinible, somos un grupo heterogéneo, en el que tienen cabida todo tipo de corredores en el que lo importante es disfrutar haciendo algo que nos gusta y donde unos aprendemos de otros tanto a correr como a vivir.

Fernando Rizo