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miércoles, 10 de abril de 2013

MAMUFI 2013 por Andrés Tomás

MAMUFI 2013
Hace exactamente 22 meses y 6 días estaba recogiendo los trastos de la hamaca en la piscina de la urba, y no sé bien por qué me puse unas zapatillas, (que por supuesto no eran de running) salí de casa y me fui a trotar. Fueron 5 km. Os reiréis, pero para mí fue una hazaña. Muchos de los que leéis ésto de alguna u otra manera habéis practicado uno u otro deporte a lo largo o en algún momento de vuestra vida, y algunos lo practicáis a muy alto nivel, pero el que suscribe viene de la nada más absoluta. Buceo con botella y nada más. Durante toda mi vida: nada. Nada de nada.
Esos primeros meses fueron de toma de contacto. No seguía ningún programa de entreno(ahora tampoco),y lo hacía solo en la mayoría de las ocasiones. Simplemente me ponía mis zapas y corría.
Correr una Media Maratón, que siempre me había parecido un disparate (sonreiréis), fue una consecuencia lógica una vez fue pasando el tiempo. A esa primera Media le siguieron algunas más, casi siempre acompañado de mi hermano Toñete. Llegó el día en que probé el trail, y el flechazo fue instantáneo.
Imagino que en la mayoría de las ocasiones el trail llega tras años de asfalto , pero en mi caso el asfalto ha sido un muy breve episodio antes de llegar a esta pasión que nos vuelve locos: el trail.
Se alternaban salidas de finde con pruebas organizadas: mini Yeti, Coto, Moixent …
Pero tenía que llegar el momento de pensar en “algo más”.
En la decisión de lanzarme a este siguiente paso ha tenido muy mucho que ver el haber conocido a este grupo de “benditos locos” que son los Corredores Solitarios.
Gente que corre de noche con luces en la cabeza, que sale casi cada día a las 6.30 de la mañana (los findes antes), que se planta en el Cabeçó sin previo aviso a las 10,30 de la noche, que hace “dobletes” algunos días, que sonríe cuando corre, que se baña en bolas en marzo en el mar. Hace unos meses hubiese pensado que me hablaban de marcianos.
Soy de los que piensan que cuando uno, en cualquier disciplina de la vida, se junta con gente mejor que él, siempre mejora.
Así que en un arrebato hace mes y medio formalicé las inscripciones de mi hermano (sin pedirle permiso) y mía para la Mamufi. El bautismo debía ser a lo grande. En una de las catedrales del trail en Levante.

MAMUFI = INFIERNO
Este aviso/consejo deslizó el Maestro Pez cuando hace unos meses se planteaban algunos en el grupo hacer esta prueba.
El desnivel acumulado (casi 3000 m +) en 42 km son buena prueba de la exigencia de esta carrera.
Si ya el recorrido del año anterior había sido exigente, el de este año se modificó para aumentar aún más el desnivel.
Cada vez hay más pruebas de trail (Benissa, Cabeçó…) y seguro que la cercanía de alguna de ellas le restó afluencia, pero también pienso que la gente mira muy bien donde se mete, y la dureza de ésta en particular ayudó a que únicamente se cubrieran 190 de las 400 plazas previstas por la organización.
Así que a las ocho menos cinco de la mañana (como siempre apurando) nos hacíamos las fotos de rigor justo antes del pistoletazo de salida: Hortensia, Juankir, Pablo y los 2 Tomás Brothers .
A Pablo fue el único momento hasta la llegada en el que lo vimos hasta el momento de la llegada. Estaba muy fuerte y lo demostró.
El resto del grupo empezamos, seguimos y acabamos bastante más atrás. Cuando me inscribí en la carrera tenía claro que el objetivo era acabarla. Y acabarla antes de las 9 horas , que era el tiempo máximo que daban los organizadores. Os voy a contar una cosa: nunca había hecho más de 28 km en montaña. Intuía al saber cómo me encontraba tras esa distancia que si era conservador en esas 4-5 primeras horas de carrera, la lograría acabar.
Enseguida comenzamos la primera subida a Els Castellets, siempre juntos Juankir , Hortensia, mi hermano y yo. Las vistas desde aquí son impresionantes: Aitana nevada, Ponoig, Puig, Bernia, toda la costa, incluso nuestra Serra Grossa. Llegada a la cara norte del Puig Campana, y de allí nos bajan a la famosa cara sur para tras una primera subida de “aproximación” lanzarnos a la famosa pedrera vertical. No sé qué deciros a los que no la conocéis. Simplemente deciros que este tramo casi nos llevó una hora de subida. No acaba nunca. Das la vuelta y ves lo que vas dejando atrás y no das crédito. Aquí comienzan las primera rampas de un servidor en gemelos (mala técnica de ascenso, sin duda), que serían un compañero más durante buen parte de la carrera.
Pero al fin llegamos. Mucha caña. Pero amigos: estamos en el km 18.5.Quedan muchos km y 2 subidas que acometer. Bajada muy muy fastidiada, con cansancio hacia el siguiente avituallamiento. Una caída, dos caídas. Bueno, gracias a Dios sigo bien.
Un buen bocadillo cada uno (salvo Hortensia), y ahora sí a correr hacia abajo a buen ritmo. Desgraciadamente el tramo “fácil” acaba , y pronto vuelven las piedras. Piedras grandes, pequeñas, sueltas, de punta (bien lo sabe Juankir).
Sin darnos cuenta pasan los km, y llegamos a las base de Sierra Cortina donde está el siguiente avituallamiento. Es la montaña que está a espaldas de Benidorm, justo sobre Terra Mítica , Asia Gardens y demás.
Aquí el viento dificulta la marcha, pero llegamos a la parte final de la misma, e iniciamos el descenso donde nos perdemos. Probablemente el viento ha hacho volar un par de señales, y esto nos regala unos 400 metros gratis de Mamufi.
Venga: Queda menos. Al fin llegamos a la subida final: Sierra de Orcheta.
Quien no hubiera hablado con alguien que ya la hiciese el año pasado o mirase bien el track no le hubiera dado importancia a esta subida. La tuvo, y mucha. Acometerla con 35 km en las piernas y con ese desnivel acumulado me mató. Para que os hagáis una idea, son 3 km de continua subida. Ni un solo metro de llano. Cinco cuestas una detrás de otra, que nunca acaban.
Cuando los de la organización colgaron en wikiloc el perfil definitivo de la ruta, estudié km a km el desnivel , para valorar los tiempos de paso en los distintos avituallamientos y evaluar si era factible para mi acabarla o no en menos de 9 horas. Sabía además que , al menos mi hermano Toñete (aunque está para hacerla en muchísimo menos) me acompañaría, y no quería poner en riesgo que por acompañarme él tampoco entrara por debajo de las 9 horas.
A este tramo, de 8 km le había calculado ¡2 horas! sabiendo que los últimos 4 km eran de bajada. No me quivoqué.
El último km y medio de subida fue terrible. Mi buen colega Juankir luchando contra un buen dolor de rodilla, y a mí no quedaba un músculo de cintura hacia abajo que no sufriera. Pero llegamos.
Quedaba la bajada, y nada más iniciarla, las rampas en los dos cuádriceps a la vez hicieron que me tuviera que quedar 10 minutos en el suelo hasta que al final pasaron. Por supuesto mis dos ángeles de la guarda (Toñete y Juankir) me esperaron.
Resuelto el tema, recuperé poco a poco y logré trotar rumbo a Finestrat.
Allí nos esperaban mi mujer Susana con los tres críos, Pablo que ya había llamado y que se subía en nuestra búsqueda y Hortensia.
En unos días veréis la cara de felicidad en las fotos .Lo dicen todo.
Es lunes y aún me cuesta moverme por las agujetas.
Habréis visto que ésta no es una historia épica , de alguien que quiere y puede acabar una prueba muy muy dura sí o sí.
Esta es una historia de superación personal que empezó hace poco más de año y medio, de alguien con mucho amor propio, pero que analiza cómo hacer las cosas para intentar que acaben bien, y sobre todo de alguien que bendice tener a un hermano al lado como Toñete, y a un grupo de amigos-enamorados del deporte (representados esta vez por Juankir) que sacrifican hacer otro tipo de carrera por hacer este tipo de carrera.
Quiero agradeceros en mi nombre y del resto de los Mamuferos los mensajes de ánimo que enviasteis a lo largo de toda la carrera.
Un abrazo muy grande Un abrazo muy grande a Toñete, Juankir, Hortensia y Pablo. 

Andrés Tomás



Y para finalizar un video de Antonio Tomás: