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domingo, 12 de mayo de 2013

Trail Solidario Alcoi 2013


Si el viernes me hubiera llamado alguien preguntando por una plaza para correr en Alcoy le hubiera dado mi dorsal y me hubiera quedado en casa el sábado. Gracias a dios el teléfono no sonó y el sábado a las 7 de la mañana me planté con mi amigo Antonio Escoto en Alcoy, con más miedo que ilusión y sin haber preparado nada una carrera para la que había que estar en forma. Así que sin posibilidad de marcha atrás y con muchos fantasmas en la cabeza a las 8 de la mañana comenzó lo que para mi era una carrera contra el miedo, solo tenía claro tres cosas;  la primera es que iba a ir todo el día con hortensia, posiblemente la persona que mas me ha animado en mi personal peregrinación por el desierto de las lesiones, sobre todo desde que tome la imprudente decisión de embarcarme en esta aventura con vosotros, la segunda es que venía mi AMIGO Antonio conmigo y eso me garantizaba que pasara lo que pasara no iba a estar solo y la tercera  que lo iba a hacer como Pez me enseño, siempre recordando lo que el 24 de noviembre del año pasado me decía cuando la cosa se ponía cuesta arriba y en caso de duda imaginando como lo haría el.
La carrera la planteé como lo que era, una no carrera, dejé que las primeras cuestas pusieran a cada uno en su sitio y no tardé mucho en encontrar el mío que  no podía ser otro que a cola del pelotón con mis fieles escuderos Hortensia y Antonio, compartiendo ratitos con Alberto, Sara y las dos chicas de mi equipo Raquel y Vanesa. Andrés el pobre quería tirar de nosotros para hacer pelotón con Oscar  pero era imposible, ayer el destino nos separaba en 40 minutos y contra eso no se podía luchar, demasiada paciencia tuvo. Así empezaron a pasar las cuestas (siempre andando), y los llanos (pocos) y las bajadas (unas bonitas otras criminales), y los avituallamientos (siempre quedaba algo para los últimos y los asimilé fatal); y pasaron los minutos y las horas y mis fantasmas no tardaron en aparecer; las rodillas dijeron que pasaban de correr que llevaban cuatro meses de vacaciones y que no querían volver a trabajar y mi dolor de cabeza apareció para recordarme que soy débil pero el paso del tiempo y de los kilómetros obraron milagro y se materializo lo que tantas veces había leído en libros, revistas y blogs de la gente común que admiro. Cierto es que fui muy reservón y que no arriesgué nada, que ante la duda siempre opte por caminar, y así fue como  mis rodillas se rindieron y no les quedo mas remedio que trabajar y mi dolor de cabeza murió a base golpes de ibuprofeno y lo que yo no podía creer por mas que me lo habían contado ocurrió, en el kilómetro 30 estaba mejor que en el 15, mas cansado pero mas feliz y la ilusión ocupaba el hueco que dejaban las fuerzas.
Si hay una cosa de la que no estoy orgulloso del día de ayer es el haber dejado a Alberto solo detrás, cada vez que miraba atrás veía el punto naranja cada vez mas lejos hasta que por mas que miraba deje de verlo. No se si hice bien pero en ese momento de carrera focalicé la poca energía que me quedaba en continuar a un ritmo asequible que me permitiera llegar de una pieza y poder celebrarlo sin dar el triste espectáculo de una vomitona final (típico en mi).
Desde la cima del menejaror hasta meta quedaba lo peor para mi. Llevaba mucho tiempo estudiando el recorrido y cada vez que miraba el perfil mi pensamiento se iba a esa línea que bajaba y bajaba desde el kilómetro 32 hasta el final. Este último mes cada vez que he salido a correr tarde o temprano me han dolido las rodillas y  siempre cuando me han dolido me venía a la cabeza la famosa línea roja que bajaba y bajaba  y no podía dejar de pensar que quizás el haberme metido en  esta aventura había sido un error que me podía sentenciar para lo que quedaba de año. Pensando que lo peor había llegado, resignado a lo que el destino me  tenia reservado, comencé a bajar; primero por una pista ancha que se dejaba correr con cierta facilidad, luego por  un  sendero  revirado y con el firme tremendamente irregular donde mis rodillas, pero sobre todo mis pies,  sufrieron de lo lindo y por ultimo la interminable trialera de Sant Antoni donde directamente me rendí a la evidencia de que ya no daba para mas y solo baje como pude. Todo esto lo hice corriendo cuando lo tenía claro y andando cuando notaba que se mascaba la tragedia pero al final el destino me regalo un final feliz  y no pasó nada de lo que tantas veces había pensado, todo estaba en su sitio y funcionaba como lo tenía que hacer a estas alturas de aventura. De aquí al final simplemente me relajé y me deje llevar, podía haber corrido mas pero no me apetecía, me apetecía mas disfrutar de lo que había hecho, paré en el río a refrescarme, hice fotos, acoplamos al grupo a Miguel que andaba solo llegando a Alcoy y sobre todo me emocioné al ver a un montón de frikis vestidos de naranja aplaudiendo la llegada de un caracol y sus escuderos. No puedo negar que no podía hablar porque alguna lagrimita de emoción se me escapaba, para vosotros solo fue una mas para la saca, una de las cortas, de las fáciles, pero para mi fue el final de un ciclo, el comienzo de otro, sin prisas disfrutando de lo que hago, la demostración de que todo este tiempo ha sido solo un paréntesis de que si que puedo, con tiempo, con paciencia pero que puedo.
Y gran parte de lo que hice ayer se lo debo a Hortensia que sin parar de hablar no para de avanzar haciendo que te olvides de los dolores del cansancio, que sabe estar en carrera disfrutando, siempre con una sonrisa y una buena palabra para cada una de las personas con las que se cruza y a Antonio mi AMIGO que sin hablar mucho me hizo sentirme seguro, es la voz de mi conciencia el puntito de coherencia que  a veces me falta y sobre todo una de las mejores personas que conozco. GRACIAS A LOS DOS, SIN VOSOTROS NO HUBIERA SIDO LO MISMO.
PD: a mi me dieron trofeo, tercero de la categoría X1. Solo éramos tres jajajaja. 


Fdo: Fernando Rizo