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viernes, 25 de octubre de 2013

Un año excepcional

Bueno, bueno, amiguetes,
Dentro de poco, a finales del mes que viene se cumplirá un año desde que recalé por aquí.
En realidad, para mi el año corredor acabó en Covadonga, en el kilómetro 75 y a la una de la madrugada de un día para el recuerdo.
Durante este tiempo, diez meses largos, he tenido la suerte de conocer gente especial con la que los kilómetros y las horas pasan sin apenas notarlo.
Hemos estado en la Sierra de Oltá, en Cocentaina, en el Maigmó, en Santa Pola, en la Cresta del Fraile, en Pirineos, en Aitana, en Sella, en Tudons, en Torremanzanas, varias veces en la Peña Migjorn en Jijona, en la Sierra de Bernia, en el Monte Coto, en los Picos de Europa, en Barcelona, en Finestrat y su Puig Campana y Castellets varias veces, otras tantas o más en el Cabeçó.
Hemos salido a correr de día, de noche, con frío y con calor, nevando, lloviendo, con niebla, sudando a 35 grados.
He pasado muchas horas en nuestra Serra Grossa y su Cerro de San Julián, en el paseo de la Playa San Juan, en Orgegia, en el Cabo, en el parque de al lado de mi casa.
Asfalto, tierra, playa y montaña.
Hemos cenado en la plaza del pueblo, con sillas y mesas, a las dos de la madrugada de una noche de verano.
Nos ha perseguido un burro.
Nos hemos reído y mucho.
Quedó alguna meta por cruzar. En especial la de Cangas de Onís, la última foto del vídeo, que nos sigue esperando.
Al final, de todos modos, es bueno que siga habiendo metas por cruzar.
De todos he aprendido algo, y algo mío habré dejado.
Ha sido un año excepcional.
Por eso, como me habéis regalado este año, es justo que yo os retribuya, y lo hago con este vídeo que contiene muchos de los momentos que hemos vivido y compartido.
Muchas gracias a todos.
Pablo